TODAS LAS VOCES: TODAS
En muchas oportunidades desde el campo de la comunicación se plantea cómo hacer para construir una agenda alternativa a la que instalan los grandes medios de comunicación, para tratar de contrarrestar el poder hegemónico del aparato comunicacional de los grandes medios.
Se sabe que el poder mediático dominante hegemónico puede
hacerlo porque concentra la mayor porción de medios. Es tan poderoso, es tan
desigual esa relación de fuerzas, que pelearla de palmo a palmo, a veces, sabe
absurdo.
La comunicación alternativa tiene dos roles fundamentales:
uno, el de deconstruir, desarmar, desmenuzar la información que se instala como verdad
desde los medios del poder hegemónico que construyen un pensamiento único. Ante
ello hay que denunciarlo para desnudar la mentira, para desenmascarar qué hay detrás de esas
noticias. Y la segunda tarea es la construir esa agenda propia.
Ahora bien ¿que
vendría a ser la agenda propia? ¿Es sólo instalar aquellos temas que interesan
porque forman parte de los intereses del campo de la comunicación alternativa
por encima del que buscan instalar los grandes medios?. Seguramente algo de esto tiene que ver con la
agenda propia pero sin duda que las páginas de esa agenda deben nutrirse de una
profunda batalla comunicacional para construir un poder contra hegemónico al
poder dominante.
Porque la disputa
comunicacional es siempre una disputa por la construcción de sentido, tanto
desde el monopolio hegemónico y los voceros de turno, como también desde el
campo del periodismo alternativo. Todos buscan construir sentido, y no está mal;
Construir subjetividades, construir
pensamientos, valores y saberes determinados que acepten un lenguaje
determinado y vayan en pos de creencias e ideologías determinadas.
Ésta es la verdadera disputa cultural que se da a través de
una profunda batalla comunicacional. La discusión por la tapa de los diarios o los
zócalos de los canales de televisión que imponen los grandes medios es sólo una
parte de la batalla comunicacional, no lo es todo. La batalla cultural, de la
mano de la comunicación, es la construcción por el sentido. ¿Qué se busca desde
lo alternativo? Construir una sociedad de hombres y mujeres como sujetos sociales y políticos en pos solidario, que
tengan una mirada del otro como un par y no del otro como el enemigo y para
ello hay que discutir valores - no solo
títulos - o poner al desnudo qué valores
o que vida y valores encierra tal o cual título.
Construir una agenda propia significa lograr poner en
discusión en la sociedad y a la sociedad toda en pos de valores y otra una
mirada de país.
Para ello hay que poner todas las cartas arriba de la mesa, la que gustan y la que no. Y a partir de ahí
resolver, discutir que hay que construir pluralidad; Pluralidad con
convicciones.
La comunicación es un instrumento para disputar política. Y la
política se disputa en territorios distintos con lenguaje distinto, con
estrategias distintas y conectores distintos.
La comunicación nunca puede ser chiquita y nunca puede
cerrada o de unos pocos. Todo comunicador debe entender que sin comunicación y
sin una clara comunicación no hay pluralidad de saberes, de opiniones, ni un
plan de acción que tenga un buen futuro
Quizás desde la comunicación
alternativa se tendrá que replantear la premisa de que la batalla cultural es
tratar de entender cuál es la acción de una contra información y por qué “tantos”
y “tantas” pueden convivir con grandes mentiras
de los medios hegemónicos y sin
embargo, que esa mentira, sea más fuerte que su propia verdad.

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